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jueves, 2 de febrero de 2023

Juanita Simón, un testimonio que sobrevive

Publicada en FBK por: Don Omar Estanciero

 


Basualdo la presenta en el escenario del cine Petit Palais en el concurso "Voces Argentinas" y gana el 1º premio cantando el vals "Rosas de Otoño". Ahí surge su misteriosa vocación que deleitaría a toda la Argentina, con un estilo musical, revelación que se aglutina junto a sus hermanos.

Ya integrante del conjunto Los Hermanos Simón, por indicaciones de los Dr. José y Antonio Castiglione, inauguran artísticamente L.V. 11 y un año después (1937) L.V. 12 de Tucumán

De nuevo el silencio. Juanita manifiesta: "Estando mi padre en agonía me dijo que tenía que seguir cantando. Que lo haga con el cariño de siempre. Que lo haga junto a mis hermanos" continua: "eso lo llevo prendido en mi corazón..." Me cuenta, que estando de seis meses de embarazo hace su primera grabación. Luego se sumarían más de 16 L.P. y alrededor de 233 obras grabadas. Con el gobierno de don Eduardo Miguel se mandaron 12.000 discos a los EE. UU. para proyectar nuestra música en los países del norte. Siempre pegadita a sus hermanos recorre cientos de escenarios; toda la Argentina. Dejando un testimonio original y una larga trayectoria de un movimiento que marcó un momento trascendental en la historia del canto argentino. Su pensamiento recorre las imágenes triunfadoras de cuantos recuerdos: "quince años en Radio Bel- grano (Bs. As.) seguidos de renovadas expresiones por un público que nos quería y nos seguía en la audición "Oro y Flama".

No soy el único que puedo descubrir las bondades de esta mujer, pero tengo los medios para hacerlo. Curiosamente le pregunto, ¿por qué no sigue cantando? Su hija me responde. Ella está apoyada en su hombro. "...Mi mami ha vivido mientras cantaba continúa Nilda del Valle (Pochi) su vida siempre fue el canto. Ella re- nace sobre el escenario. Tiene tanto para seguir entregando..."

Quién no recuerda la calidez de Juanita cantando "Tacita de Plata"; "La Siete de Abril"; "Brasita de mi Chala"; "Chacarera del violín"; "Cajoneando mi guitarra"; "Mi guitarra eres tú"; etc. etc.

En fin, de alguna forma soy un testigo que sabe de su trayectoria, de su música auténtica. Sin deformaciones. Tengo la sensación que estoy rastreando los profundos filamentos de una ver- tiente maravillosa que no admite duda. Es que, Juanita Simón es un testimonio vital que nos sobrevive.

¿Por qué? Porque supo transitar la huella de fidelidad y respeto con la esencia de nuestro folklore. Porque de ella podemos extraer: experiencia, sabiduría, generosidad y pasión que se ha convertido en una verdadera historia, con la cual podríamos llenar páginas enteras. Es que Juanita Simón representa el arquetipo nacional de nuestra música, porque sus cualidades vocales e interpretativas la ubican en un lugar de preponderancia.

La escucho con un verdadero silencio. Me re- seña su trayectoria artística. Tenía doce herma- nos. Al principio sus padres (Don Juan y Da. Florinda) no la dejaban cantar”. Mujer... qué diría la familia". Juanita no aceptó...porque era este desafío. Cuando tenía diez años, don Gómez

CARLOS MIGUEL FUENTES

sábado, 19 de noviembre de 2022

Chacarereando con Miguel Simón

 


Bajo el quebracho del patio el mate iba y venía como el péndulo de un reloj. También iban y venían los cuentos, los chistes, las nostalgias. Acabábamos de comer unas empanadas en el amplio comedor de la casa y asentábamos la comida con unos verdes. Nora Urdinola, Marcelo Santillán, Los Manseros Santiagueños y Cacho González acompañaban a Folklore en à visita a la casa de una de las familias "musiqueras de Santiago del Estero y la rueda se había agrandado con los hijos y los nietos de don Miguel Simón, uno de los famosos Hermanos Simón.

Pronto la chacarera nos envolvió todos. Don Miguel se animó, pidió su bandoneón y ya estábamos todos acompañando con palmas...

De pronto, se paró la música y se inició una charla sobre la "Apología de la chacarera". Su origen e intérpretes. Como no se ponían de acuerdo, ya que Nora opinaba que la había oído interpretada por primera vez por Eduardo Avila cuando integraba una delegación provincial al Festival de Cosquin y se la creía anónima, don Miguel propuso aclarar y documentar el hecho. Así fue como, entre mate y mate, entre zamba y zamba bailada por Marcelo y Nora, entre chacarera y chacarera matizadas con tortilla al rescoldo, nos enteramos de algunas cosas relatadas por boca de Miguel Simón.

-No hace mucho me escribió don Atahualpa Chavero Yupanqui desde París. Me pedía que cuando fuera al cementerio, le pusiera una flor de ucle a la tumba de mi hermano José, en su nombre. Lo estimaba mucho porque mi hermano tiene muchas obras lindas y auténticas, que a don Ata le gustaban. Además una hermosa amistad nos unió desde muchos años atrás.

Recuerdo cuando estábamos actuando en el Rancho de Atahualpa, en Tucumán llevaba su nombre pero él no se ocupaba de eso. Atahualpa venía todas las noches a comer con nosotros y nos contábamos muchas cosas. Era 1964, más o me- nos. José recitaba en ese lugar la "Apología de la chacarera' que Julio Gerez había escrito entre los años 42 al '45, y que el Dr. Faro -abogado y letrista- había completado y arreglado. Nuestro conjunto había estrenado ese poema en el casino de Termas de Rio Hondo en 1953 y desde entonces lo incluíamos frecuentemente en nuestras presentaciones porque gustaba mucho al público.

Un día Yupanqui le dijo a José que no había dormido en toda la noche pensando en una glosa sobre la vidala que finalmente escribió. para que José la dijera. Es ésta.

Miguel nos acerca entonces un papel ya un poco ajado, don- de leemos, con la letra característica de A. Yupanqui: "Copia para el amigo José Simón. Para que rece la copla cuando se proporcione": firmado: Atahualpa Yupanqui, 21/IX/65.

Es la glosa que hacia el Chucaro en sus espectáculos y que también dice Leocadio Torres. Dice: "Me está quemando en el pecho/la copla de la vidala/y ando solo por el mundo no tengo bombo ni caja. / La vida es todo camino / toda recuerdo y distancia y esta copla consumiendo mi corazón en sus brasas. Allá por sobre los montes la luna redonda pasa ¡Ay si pudiera ayudarme, ay si la luna bajara!/ Si la tuviera en mis brazos / tendría la mejor caja pa tinquiarla despacito mientras suelta la vidala. Para cantarle a Mailin /a Añatuya, a La Banda, / Herrera, Suncho Corral / a Salavina y Barranca y andar por todo Santiago con una luna por caja después perderme en el monte buscando la Salamanca."

Los Hermanos Simón comenzamos diecisiete años antes que Los Hermanos Abalos. Nos iniciamos en el año 35 actuando en el Cine-teatro Renzi y en el 37 inauguramos las pruebas para la radio santiagueña LV11.

Antes actuábamos en el conjunto de Basualdo porque todos los que estábamos con Chazarreta seguimos con él.

Justamente, hablando de Basualdo, me acuerdo que en el casamiento suyo, donde don Andrés Chazarreta era el padrino. Se tocó La López Pereyra, zamba que se hubiese tal vez perdido si fuera porque don Andrés la recopiló y publicó en el año 20. Nadie puede adjudicar la paternidad de esa obra. Y es imperdonable la actitud de los amigos salteños que promovieron todo ese asunto. Esa es una zamba mostrenca, igual que la de Abril. Tengo mis razones para decirlo porque viví muchos años en Salta y Jujuy. El Payo Solá murió prácticamente en mis brazos, así que miren si tengo también mis raíces extendidas hasta allá.

No sólo hemos recorrido todos. Los escenarios del país con el conjunto, sino que todo el país viene a mi casa. Ahora por ejemplo, los que estamos, somos casi una convención de provincias. Los Manseros dicen que me van a dedicar una foto para ponerla en la puerta pa' que no entren los gatos. Aunque gatos les dicen a los tucumanos, ¿no?

-Bueno, gatos hay en todas partes...

Una guitarra interrumpe el relato de Miguel Simón. Y todas las voces se unen en la chacarera que tiene Miguel con el Cacho Lobo... Y el canto se llevó los cuentos y los chistes. Ya no pudimos sacarle nada más...

Publicada originalmente en Revista Folklore Nº 288 (diciembre 1978)



viernes, 18 de noviembre de 2022

Dicen Los Hermanos Simón: En la música criolla de ritmo bailable se objetiva el espíritu retozon y andariego del nativo.

 


ENTRE los valores del folklore argentino, particularmente del regional norteño, los hermanos Simón tienen ganado ya un lugar de alta consideración. Compositores y ejecutantes de nuestra música nativa, de ingenua expresión y típico colorido, se han incorporado a los creadores vernáculos con una dignidad propia y característica, dentro de las modalidades del género.

El Simón son santiagueños de nacimiento, descendientes de siriolibaneses, llevan en la sangre un signo racial definitivamente enraizado en la vida y costumbres del Noroeste. He aquí otro caso singular, como el del salteño Falú, de folkloristas que, sin ser producto genuino de generaciones identificadas en el medio geográfico e histórico, según las leyes biológicas, son auténticos intérpretes del ser natural que les rodea. El éxito de las composiciones de este conjunto, sin olvidar que los Simón son autores de méritos propios, lo revela bien a las claras el hecho de que ellas sean grabadas en la actualidad por las figuras más cotizadas de la canción popular como: Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Hugo Díaz, Los Cantores de Salavina, Martínez-Ledesma, etc.

DON JUAN, EL PADRE... FORMACIÓN ARTÍSTICA

Esto fue en los primeros años de la adolescencia, allá por 1920 y 1922.

Por entonces Don Juan, padre de los Simón, tenía un negocio de confitería en el mercado viejo de la ciudad, el cual conservaba, hasta su demolición en 1936, el característico aspecto de una aldea colonial, El negocio era muy frecuentado por improvisados guitarreros que no por tales dejaban de tener aprestos de payadores. Don Juan, no obstante su origen árabe, tenía predilección por la música criolla, alentaba y favorecía en su negocio las manifestaciones primerizas de recordados cultores santiagueños como Werfild Maldonado, Ramón Oviedo, "Pibipi" Arce, nombres que se recuerdan siempre frescos en el historial lugareño, otros, como Tapia y Orellana, aparecen borrosos en la reminiscencia, el payador de a caballo José Mariscal, que cantaba con sugestiva fluidez en las fiestas religiosas y populares de los aledaños, y también en los entreveros políticos y partidarios.

Naturalmente en aquella época atraían la atención del público concurrente al lugar, y en mayor grado de los chiquillos que olvidaban sus mandados, entre de los chiquillos, como es de presumir, los hijos del comerciante, es decir los hermanos Simón, que no tardaron en familiarizarse en la ejecución de la guitarra, destacándose bien pronto Juan, que se convirtió en el centro de interés de cuantos frecuentaban la confitería.

CINCO HERMANOS... UN GRUPO FAMILIAR..

JUANITA:

Vocalista, casada, tiene tres hijos, dos mujeres y "Cachito", de 8 años, entusiasta guitarrista y ya se perfila como un precoz artistas del bombo.

JOSE:

Es el mayor de los hermanos, guitarrista del conjunto, es padre de cuatro hijos, un varón bachiller, y las niñas estudian, en la Universidad, en el magisterio y en la escuela primaria; comenzaron, además, con el piano y la guitarra.

JUAN:

Primera guitarra, primero en proyectarse al público a través de sus ejecuciones, empleado en Salud Pública de la Nación, tiene cinco hijos, todos varones; uno de ellos maestro de obras de la Escuela Industrial; otro, oficial de Policía, y los demás estudian en el curso secundario.

MIGUEL:

Bandoneonista, instrumento básico del conjunto, pertenece al personal de Salud Pública de la Nación. Tiene cuatro hijos, dos varones y dos mujeres. El mayor se dedica al co- mercio, y el menor ingresó a la escuela primaria, las mujeres son maestras.

RICARDO:

Bombista, es el más joven de lo: hermanos Simón. Empleado preparador de farmacia. Tiene una hija de 11 años y otra de 3 años. Posee condiciones singulares para la ejecución del bombo.

Como se ve, los hermanos Simón no sólo forman un con- junto musical, sino un importante grupo familiar, digno de especial consideración en el coeficiente demográfico.

Publicada originalmente en Revista Folklore Nº 74 (2/6/1969)